TRATAMIENTO DE DOLENCIAS
Esguinces
¿En qué consisten?
Son lesiones músculo-esqueléticas que puedan afectar a cualquiera de las articulaciones y que generalmente se producen como consecuencia de torceduras por inversión (torceduras hacia dentro) o por eversión (torceduras hacia fuera). Suelen cursar con dolor, tumefacciones y espasmos musculares y producir desde un estiramiento con pequeñas roturas fibrilares hasta rotura de ligamentos y brecha capsular que exija tratamiento ortopédico o quirúrgico. Los más frecuentes, tanto entre los deportistas como entre las personas normales, suelen ser los esguinces de tobillo. Dependiendo del grado del esguince (benigno, moderado o grave), se requerirá un tiempo u otro de inmovilización durante el cual no será recomendable la manipulación. Una vez superado dicho período de inmovilización, el masaje permitirá una rápida recuperación de la movilidad articular.
¿Cómo tratarlos?
Cuando se produce un esguince, con independencia de su gravedad, lo primero que conviene hacer es evitar al máximo el edema y el dolor; si se dispone de material adecuado, conviene proceder colocando un vendaje de contención flexible y aplicar una bolsa de hielo sobre la zona lastimada en periodos no superiores a 20 minutos y durante las 3-6 primeras horas. Evitar el apoyo o la presión corporal sobre la articulación dañada. Hay que realizar una prueba radiológica para determinar el tratamiento y el tipo de inmovilización más adecuados. Si resultara benigno, se puede iniciar muy pronto la electroterapia (corrientes de baja frecuencia de período breve) y el masaje circulatorio al modo que se aplica en el drenaje linfático. Después de dos o tres días, una vez que ha remitido la fase de dolor intenso, puede aplicarse el masaje para la movilización pasiva e indolora de la musculatura periarticular, acompañándolo de electroterapia u ultrasonidos. Una manipulación más intensiva y profunda de la articulación no debe producirse hasta la remisión del dolor en posición normal, entre una y dos semanas después de producirse la lesión y en función de la recuperación del paciente.
Otras recomendaciones
Un esguince inmovilizado, pero no tratado, puede producir secuelas y recidivas, creando una inestabilidad y debilidad de la articulación afectada, con la consiguiente fragilidad ante nuevas torceduras. Por ello, además de rehabilitar la articulación dañada, resulta muy conveniente la realización de ejercicios para el fortalecimiento de la musculatura tras la curación del esguince, así como la utilización de vendajes elásticos (tobilleras, coderas, rodilleras, muñequeras, etc.) durante un tiempo y ante la práctica de algún ejercicio que pueda suponer un esfuerzo añadido sobre la articulación.
 

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